SACRIFICIOS HUMANOS
Desde su aparición sobre la Tierra ha sido una constante de la humanidad ofrecer sacrificios a Dios, a los dioses, a un ser superior en fin, se le llame como se le llame. Los primeros sacrificios de que tenemos noticia son los de Caín y Abel, con sus frutos y ganados. Posteriormente se suman a éstos los sacrificios humanos de niños, doncellas… de los que hay noticias en Grecia, Roma, así como en las culturas maya, azteca, inca, celta, etc.; el descubrimiento de sus detalles pone los pelos de punta. En nuestros días, en España, hemos superado ampliamente el record de aquellos pueblos antiguos. Hablo, naturalmente, del “derecho” de una mujer a matar al hijo que crece en sus entrañas. Salimos malparados en la comparación con los pueblos antiguos, porque la mayor malicia de la nueva ley del aborto –aparte de que cada aborto es un asesinato- radica en que el tal “derecho” convierte a las mujeres en diosas y oferentes a un tiempo, dueñas de la vida y de la muerte, ofreciéndose a sí mismas el sacrificio de sus propios hijos. Posteriormente se darán cuenta de que ellas son también víctimas del mismo sacrificio.
Amparo Tos Boix, Valencia (España) |