(2º parte)
COMBATE DE LA TABLADA
23 de enero de 1989
Proclama del grupo subversivo MTP que darían a conocer a través de emisoras radiales.
"El ejército de Seineldín y Rico, se sublevó de nuevo. Quieren dar un golpe de estado. Quieren asesinar a todos los que no aceptan vivir bajo las botas. En la medianoche de hoy, los carapintadas se sublevaron en el Regimiento Tres de Infantería de La Tablada. Allí se preparaban y habían empezado a marchar contra la Casa Rosada. Iban a asesinar a todos los que se le opusieran. Como ya mataron a más de 30 mil compatriotas durante la dictadura militar. Todos sabían que los milicos conspiraban y preparaban esto. Pero nadie hacía nada en concreto para pararlos.
Ya estamos hartos de la prepotencia de los milicos. Hartos de sus crímenes y de sus robos, que después tenemos que pagar todos. Hartos que nos impongan la injusticia social. Hartos de que no nos dejen vivir en paz. El pueblo se alzó contra ellos. El pueblo de los alrededores de La Tablada ya ha recuperado el cuartel sublevado. Lo dirige este Frente de la Resistencia Popular que se formó allí mismo. Tomamos las armas de los amotinados y les incendiamos su cuartel. Basta de milicos asesinos. En Semana Santa, en Villa Martelli, cantábamos: "Si se atreven les quemamos los cuarteles". Los milicos empezaron de nuevo, y esta vez sí les quemamos el cuartel de La Tablada.
Como siempre en la historia de la Patria, el pueblo hizo verdaderas proezas. Al saber que los carapintadas lo habían tomado, el pueblo entró en masa al cuartel. Mujeres, jóvenes, hombres del pueblo atacaron con revólveres, con escopetas, con piedras y palos. Hicieron trincheras, tiraron bombas molotov. Frente a tanto heroísmo, algunos de los soldados y algunos suboficiales dieron vuelta sus armas y junto al pueblo participaron de la ejecución de los oficiales traidores.Una columna de carapintadas había salido del cuartel con rumbo a la Casa de Gobierno. Pero el pueblo armado levantó barricadas y luego la aniquiló.
La cúpula terrorista Provenzano, Baños y Fray Puigjané
Ahora es el pueblo el que ha ocupado la casa Rosada. Vamos a impedir que Seineldín, Rico y los otros traidores den el golpe de Estado. Vamos a impedirles que remachen la injusticia social, que le impongan más hambre todavía al pueblo. Vamos a impedirles repetir lo que hicieron en el 30, en el 55, en el 66 y en el 76.
El pueblo quiere un nuevo sistema de libertad y de justicia social. Sin milicos asesinos, ni políticos corruptos, ni ladrones de la patria financiera. Vamos a formar un verdadero gobierno del pueblo. Para que no se avergüence y no arrugue ante los militares. Ni de cuatro ladrones de las mesas de dinero, que se hacen ricos a costa de nuestro sudor. Vamos a hacer un gobierno del pueblo que garantice el trabajo, la producción y la dignidad de la inmensa mayoría de los argentinos. Vamos a terminar con este Ejército que no sirve para nada, que sólo tiene coraje con la picana eléctrica en la mano y se caga y se rinde ante los ingleses en Malvinas. Vamos a terminar con este Ejército que sólo sirve para esclavizarnos y para asesinarnos. El gobierno del pueblo declara disuelto el Ejército profesional y traidor. Ahora lo reemplaza el pueblo en armas. Los soldados y suboficiales únanse al pueblo; ejecuten a sus oficiales traidores. O váyanse de los cuarteles. El que se quede en un cuartel está con los verdugos del pueblo.
Este Frente de la Resistencia Popular exhorta a todos a cumplir con el artículo 21 de la Constitución Nacional, que manda: "Todo ciudadano está obligado a armarse en defensa de esta Constitución". Vamos a armarnos a los cuarteles y a terminar para siempre con esta lacra. Vamos a imponer para siempre en la Argentina la soberanía del pueblo, sólo la voluntad del pueblo. No hay nada por encima de ella en la Nación. Vamos a la Plaza de Mayo para empezar una nueva Argentina, sin milicos traidores y asesinos. Sin políticos corrompidos.
Vamos pueblo argentino, con dignidad y sin miedo, que somos más fuertes que ellos y que la historia nos da la razón. Vamos a Plaza de Mayo. Llamamos a todos, a todos: a las madres que no quieren ver de nuevo caer a sus hijos bajo la represión o desaparecidos, ni vendidos por jefes cobardes en otra guerra como la de Malvinas; a los jóvenes que no pueden estudiar ni trabajar porque el actual sistema no les da cabida y sólo se acuerda de ellos para perseguirlos en los barrios o asesinarlos; a los jóvenes que estudian o trabajan, pero saben que no tienen ningún futuro; que el título que obtengan no les va a servir para nada y que van a tener que trabajar como esclavos para mal vivir; A los trabajadores que viven cada vez más en la miseria, amargados porque no pueden hacer vivir con dignidad a su familia, no las pueden alimentar ni vestir bien, que gastan gran parte de su salario sólo en viajar, que no pueden pagar la luz, que ahora tampoco tienen, que ven a sus hijos expuestos a las enfermedades, morir por el agua contaminada, que viven desesperados porque sus fábricas cierran mientras se enriquecen los ladrones, la mafia de las mesas de dinero; a los desocupados, que necesitan trabajar para poder cuidar de su familia, para poder ser seres humanos; a los jubilados, que después de trabajar toda la vida reciben una jubilación o una pensión de hambre, y que quieren pasar con decoro sus últimos años; por nuestro hijos, que necesitan crecer con afecto y seguridad, para no heredar toda esta tremenda injusticia; A los industriales nacionales, que se ven absorbidos por las grandes corporaciones, por los monopolios y que están ahorcados por las altas tasas de interés; a los productores agropecuarios, que reciben una paga miserable por su producción y que son explotados por los intermediarios, que se enriquecen a costa del duro trabajo del hombre de campo; a los habitantes de los asentamientos, que les niegan el techo y la tierra para levantar una casa para su familia; a los comerciantes, que son víctimas de los precios abusivos de los intermediarios y los monopolios que dominan el mercado; a los profesionales y técnicos, que necesitan que el país se desarrolle para prestar sus servicios y vivir con honradez; a los intelectuales y artistas, a los que los milicos siempre les quitan la libertad para expresarse en sus canciones, sus películas, sus libros y sus pinturas; a todos, a todos los que quieren vivir en paz para siempre, con justicia social y con libertad garantizadas para siempre; a todos, a todos los convocamos a reunirse en Plaza de Mayo para imponer el gobierno del pueblo; a rodear los cuarteles, cortarles el agua y la luz; impedir que los milicos asesinos salgan de ellos, levantar barricadas, controlar las calles y los barrios, hacerse cargo del poder en todas partes, unidos contra el golpe de Estado, unidos por la justicia social y la libertad."
Además de esta proclama, que nunca pudo ser difundida, tenían previsto un comunicado con las adhesiones que irían recibiendo; un plan de emergencia económica y otros comunicados, entre los cuales figuraba la disolución del Ejército Argentino, y la creación de las milicias populares del Frente de Resistencia Popular.
INFORME ESPECIAL: EL COPAMIENTO AL REGIMIENTO DE LA TABLADA
Un ataque que sorprendió a toda la dirigencia política
El gobierno radical y la oposición no lo esperaban
Por ERNESTO SEMAN De la Redacción de Clarín
En su despacho de la Casa Rosada, Raúl Alfonsín había recibido a principios de 1989 el último informe reservado de la Secretaría de Inteligencia del Estado (SIDE) sobre la actividad del Movimiento Todos por la Patria. Para Alfonsín, pendiente por entonces de la supervivencia del plan económico y las elecciones presidenciales, fue una tranquilidad que el parte de la SIDE terminara igual que los de todo el año anterior: Sin capacidad operativa militar. El domingo 22 de enero, el horizonte parecía tan reposado que Carlos Becerra -secretario general de la Presidencia-, lo llamó a Alfonsín desde Punta del Este para suspender su encuentro de esa misma noche. No hay problema, nos vemos mañana, respondió Alfonsín. Más relajado aún, Enrique Nosiglia -ministro del Interior- declinó la invitación de Becerra para volver de Punta a las seis y media de la mañana del lunes en un avión privado. Es muy temprano, dijo. El lunes 23 de enero, cerca de las siete de la mañana, el piloto del pequeño avión interrumpió el sueño del secretario general de la Presidencia para avisarle que la Fuerza Aérea no autorizaba el aterrizaje en el aeropuerto de Don Torcuato, por lo que se dirigían hacia Martín García. Unos minutos después la secretaria privada de Becerra llamaba al avión. Ella y el chofer lo esperaban en tierra con un traje y un par de zapatos: el Presidente lo convocaba con urgencia a la Casa Rosada. Hasta las nueve de la mañana, el Estado Mayor del Ejército sólo le había informado a Alfonsín y a los funcionarios convocados en la Casa de Gobierno que alguien -esa fue la palabra utilizada- había copado el cuartel militar de La Tablada.-¿Son carapintadas?-, fue lo primero que preguntó el Gobierno, que apenas 40 días atrás había vivido la sublevación de Mohamed Alí Seineldín en Villa Martelli. Todavía no sabemos, fue la respuesta. Una hora después, el Ejército informó que, al entrar, los atacantes habían matado al guardia de turno lo que indicaba que se trataba de gente dispuesta a dar batalla. La convicción de que era otra acción carapintada se generalizó en el Gobierno. Recién a las once, los jefes militares se presentaron en la Casa Rosada con un nuevo parte. Los mismos grupos de inteligencia que no habían podido detectar ningún movimiento, ponían ahora su sagacidad en obtener datos categóricos para determinar la identidad de los atacantes: Puede que no sean carapintadas... Entre los atacantes vimos a una mujer -le dijeron a Alfonsín-. Y también detectamos a barbudos y melenudos. El ingreso al cuartel de La Tablada de unos 60 militantes del MTP parecía haber sorprendido a todos. Desde diciembre del 88, el MTP sostenía que los carapintadas preparaban un golpe de Estado con el guiño de gente del entorno del entonces candidato a Presidente por el PJ, Carlos Menem. Con la cara pública de Jorge Baños y la jefatura de Enrique Gorriarán Merlo, llamaban a los partidos a resistir. El MTP tenía una relación cotidiana con casi todos los partidos políticos. En aquel enero, Nosiglia y Becerra habían conversado informalmente con Baños y Francisco Provenzano. En la UCR, algunos miraban con simpatía la estrategia visible del MTP: suponían que, ciertas o no, las denuncias los menemistas y la idea de que la democracia estaba en peligro podían tener algún rédito electoral. Pero Nosiglia y Becerra les dijeron entonces que lo del golpe era una idea descabellada. El MTP también tanteó a los partidos Intransigente y Comunista. A fines de diciembre de 1988, Roberto Felicetti, hoy con perpetua, almorzó en un restaurante de Congreso con algunos altos dirigentes del PI. Y para la misma fecha, la conducción del PC, encabezada por Patricio Echegaray, recibió al MTP en una oficina de Corrientes y Callao. Por entonces, el encargado de las relaciones del PC con las Fuerzas Armadas era Jorge Pereyra quien, en aquella reunión, desacreditó por completo la hipótesis del golpe. Ni el Gobierno, ni la UCR, ni el PC ni el PI intuyeron que el MTP estuviera pensando en una acción militar. Hoy todavía resulta difícil saber por qué motivo los informes de inteligencia tampoco previeron el ataque. La ineficiencia, el ocultamiento, el impulso velado al MTP para tenderle una trampa, la necesidad de sectores militares de resucitar al terrorismo, o el simple hecho de que el ataque no tuvo, en efecto, ninguna preparación militar: La respuesta, quizás, combine todos estos elementos. En cualquier caso, la convivencia de un pequeño grupo con cierto entrenamiento militar encabezado por Gorriarán, junto a otro con más entusiasmo que experiencia en la materia, constituyó un grupo humano que se creyó en condiciones de hacer el ataque. Un buen ejemplo de este último grupo es el de Baños, hasta entonces la cara pública del MTP. El contacto con Nicaragua -alguna vez exhibido para realzar la supuesta preparación del MTP-, el entrenamiento militar que no se equiparaba siquiera al del servicio militar, no fue distinto al que en la década del 80 tuvieron centenares de jóvenes de todos los partidos, atraídos por una revolución que generaba, a la vez, nostalgia y novedad. A Alfonsín, la vida se le vino encima desde ese día. En un intento por retomar el control de la represión que el Ejército ejercía sobre los atacantes -y sobre la que pesan denuncias de fusilamientos y desapariciones-, el ex Presidente tuvo que ir en persona al cuartel, cuando todavía sonaban los tiros. Apenas 14 días después del ataque, empezaba la devaluación que daría origen a la primer hiperinflación. Un mes después, naufragaba del todo el Plan Primavera. Para mayo, tras la derrota del radicalismo frente a Menem, el Estado recaudaba por el Impuesto al Valor Agregado (IVA), un 6,3 por ciento de lo que había obtenido en el mismo mes de 1988.En aquel escenario de tierra arrasada -que el PJ miraba con más entusiasmo que alarma-, Menem asumió por primera vez la Presidencia de la Nación.
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El mayor del Ejercito Argentino, D Horacio Fernández Cutiellos.
Asesinado a sangre fría por los terroristas que atacaron el cuartel de la Tablada.
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Editado por Gabriel Pautasso -*Diario PAMPERO – *APUNTES CORDOBESES – *gabrielsppautasso@yahoo.com.ar
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